Introduccion
Criterios de legitimidad de la organizacion politica moderna
Orden tradicional y orden liberal en Hegel
¿Que es exactamente la Eticidad, Maestro?
¿Que son, y cuales son las distintas clases sociales y profesion

Orden tradicional y orden liberal en Hegel


Corría el segundo decenio, del convulso siglo XIX, en una Prusia fragmentada. La cuestión nacional alemana seguía fermentándose. La Confederación Germánica se edificaba sobre la extinta Confederación del Rin. En el congreso de Viena los soberanos, vencedores de Francia y de Napoleón, se ponían de acuerdo para restaurar un orden europeo basado en la legitimidad real, el equilibrio de las potencias y la autoridad de los monarcas conservadores, pero la Santa Alianza ya no podía reconstruir la Europa anterior a 1.789, demasiadas cosas habían golpeado el alma de los nuevos europeos.

Caían las primeras nieves, en aquel otoño de 1.825, sobre la ciudad de Berlín. La lectura de la obra del filósofo oficial del Estado prusiano, del dictador de la cultura alemana, Jorge Guillermo Federico Hegel: Esbozos de filosofía del derecho. Derecho natural y Ciencia del estado en compendio, que había publicado en 1.821, realmente me había impresionado. En ella pude ver desarrollado, con brillantez inigualable, las inconexas percepciones que me invadían y que me impulsaban a creer que nuestra sociedad había cambiado, que los antiguos referentes ya no servían, que un nuevo mundo nos estaba abriendo sus puertas. Hegel se consideraba el último de los filósofos, ya que pensaba haber dado a la filosofía su versión acabada y definitiva. Tenia en el espíritu ese veneno que infectaba a Alemania y que la incitaba a creer que el absoluto es necesariamente alemán.

Tenia clase, a primera hora, con el propio Hegel y no quería llegar tarde. Llegué al aula y tomé asiento, me levanté en el momento en que Hegel entró en la clase, me volví a sentar y me dispuse a escuchar sus Lecciones sobre Filosofía del Derecho.

- El único punto del que puede asirse el filósofo es a la propia Historia. La Historia es como un rio, siempre en constante cambio pero sin poder dejar de ser rio, en donde cada una de sus partes esta determinada en sus acciones por el resto del rio, y cada parte del rio, posea o no plena conciencia de ello, mantiene una relación de afirmación-negación con el resto de elementos que forman el rio como un todo absoluto.

No pude reprimirme mi ignorancia y pregunté: ¿Maestro, la historia avanza, y si lo hace, hacia donde nos conduce la misma?

- La Historia muestra que la humanidad se mueve hacia una racionalidad y libertad cada vez mayores, lo cual quiere decir que la evolución histórica, a pesar de todos sus rodeos avanza. Cada individuo nace a sus condiciones históricas. Nadie puede tener una relación libre con esas condiciones. La persona que no encuentre su lugar en el Estado es, por tanto, una persona no histórica. De la misma manera que no se concibe el Estado sin ciudadanos, tampoco se concibe al individuo sin el Estado. El Estado es algo más que cada ciudadano, es incluso más que la suma de todos los ciudadanos. No es posible, por tanto, darse de baja en la sociedad.

En este devenir de la Historia no es el individuo el que se encuentra a si mismo, sino el Espíritu Universal, el cual vuelve a si mismo en tres escalones. Primero, el espíritu universal se conciencia de sí mismo en el individuo, la razón subjetiva. En la familia, la sociedad y el Estado, el Espíritu Universal alcanza una mayor conciencia, la llamada Razón Objetiva, deviniendo Espíritu Objetivo, porque es una razón que actúa en interacción entre las personas, y la más elevada forma de autoconocimiento la alcanza el Espíritu Universal en la Razón Absoluta, y esta razón absoluta es el arte, la religión y la filosofía. De entre ellos la filosofía es la forma más elevada de razón porque, en la filosofía, el espíritu universal reflexiona sobre su propia actividad en la historia.

Esa concepción de absoluto se concretiza en la Idea, ya que representa al ser puro, el absoluto, aquello que se poseería plenamente a sí mismo en su actividad fundante, y este fundar es el concepto en cuanto que saber absoluto. Toda la historia del Universo no seria otra cosa que la entrada del espíritu en si mismo; la realización de la Idea. En cada uno de los pasos que el espíritu absoluto ha dado, no sólo no habría salido de sí mismo sino, que, en realidad, se habría reencontrado consigo mismo. Tal vez ese encontrarse consigo mismo sea la Eternidad. La Historia vendría a ser la realidad concretizada de la Idea.

¿Pero Maestro, que relación mantiene el concepto de Idea con la filosofía del Derecho, con la esfera del derecho, con su concepto en sí?

- La persona, el sujeto individual consciente de su libertad, ha de dar expresión exterior de su naturaleza como espíritu libre; ha de darse a sí mismo una esfera externa de la libertad. Esta esfera es la que se concreta en los dominios del derecho. El espíritu se inscribe, ante todo, en un derecho que determina la voluntad del exterior; la moralidad interioriza, a continuación, esa determinación. Hay que despreciar lo ideal que no es real, el deber ser que no es ser, toda consideración problemática de la realidad política e histórica. En el dominio de esta realidad no tiene lugar lo problemático. Debemos admitir que la naturaleza debe ser reconocida por lo que es, y que es intrínsecamente racional, del mismo modo se debe admitir que en el mundo ético, en el Estado, la razón se afirma en el hecho como fuerza y potencia y que allí se mantiene y habita. En el mundo ético la libertad es realidad. El sistema del derecho es el reino de la libertad realizada, el mundo del espíritu expresado por si mismo, como una segunda naturaleza. Pero, a fin de que el derecho como tal se realice y subsista, es menester que la voluntad finita del individuo se resuelva y subsista en una voluntad infinita y universal, que tenga por objeto a si misma, esto es, que quiera su misma libre voluntad. Tal es el concepto de derecho, la Idea de la voluntad, esto es, la voluntad en su forma racional o autoconsciente infinita.

La voluntad infinita es la que ha realizado históricamente su libertad y ha tomado una existencia concreta. La ciencia del derecho debe, por consiguiente, partir, como cualquier otra ciencia, de la existencia del derecho, porque la existencia es la Idea que se ha realizado, y el objeto de la ciencia es el de darse cuenta del proceso de esta realización. Por ultimo, a la moralidad objetiva, o vida ética, le incumbe operar la superación, según un movimiento que abarca la familia, la sociedad civil y el Estado. Políticamente esta filosofía del derecho desemboca en una teoría del Estado centralizado, poderoso y fuerte. ¡Envidiable sueño para una Alemania dividida!

-¿Maestro, entonces, que diferencia existe entre el individuo y Estado?
El individuo-Estado es un Todo único y en desarrollo, donde el espíritu, que presenta en todas sus conformaciones rastros de todos sus estados, se hace consciente de sí, y en ese ser en sí descubre que su esencia y su vida no tienen otro referente que esa gran idea que ha conmovido al siglo precedente y será la contraseña del nuevo, la libertad. El autoconocerse de este espíritu, cuyo destino es afirmarse, se lleva a término por mediación de lo determinado. Saltando sobre esa determinación que le permite conocer el límite, el espíritu se libera y se toma a sí mismo como actividad, producto y verdad. El siglo que nos alumbra es el siglo de la Eticidad.




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